24 de Junio del 2026
Ayer busqué una mujer y la encontré en Edén. Sus ojos cómo dos gotas de agua que resbalan por las hojas verdes de un olmo, su piel como la seda y sus labios llenos de deseo. Cuando la besé por primera vez todo mi cuerpo se estremeció y se llenó de energía, volví a ser el hombre que amaba. La lujuria desató mi instinto y quedé rendido en un mar de placer en calma. Todo fluía y el tiempo no se detenía. Era la mujer de los ojos verdes que me hechizaba, su nombre Melany. Ahora ya no puedo dejar de verla en mis sueños. Un fuerte abrazo.
Manuel
