Hay veranos tranquilos.
Veranos en los que no ocurre nada especialmente importante. Los días se parecen entre sí, el calor se instala en las calles de Sevilla y todo parece avanzar más despacio.
Este no ha sido uno de esos veranos.
En Edén han pasado muchas cosas durante los últimos meses. Algunas estaban previstas. Otras nos pillaron completamente por sorpresa. Hemos recibido a nuevas compañeras, nos hemos despedido de otras, hemos cambiado de ubicación y hasta hemos encontrado tiempo para ponernos delante y detrás de una cámara.
Dos nuevas historias comenzaron
Emma fue una de las primeras novedades del verano.
Llegó con su sonrisa, su dulzura y esa frescura tan suya que se percibe casi desde el primer momento.
Poco después se incorporó Abril. Sensible, espontánea y con un pequeño lado friki que, inevitablemente, acaba saliendo a la luz. No sabemos si debería preocuparle que lo contemos públicamente.
Probablemente sí.
Pero creemos que forma parte de su encanto.
Cada nueva incorporación modifica un poco la historia de Edén. Aparecen otras personalidades, nuevas formas de entender los encuentros y energías diferentes. La esencia permanece, pero nunca vuelve a ser exactamente igual.
Aunque no todas las historias continúan
Porque mientras algunas puertas se abren, otras se cierran.
Este verano también nos despedimos de una compañera que había formado parte de nuestro camino. Las despedidas nunca resultan sencillas, especialmente cuando detrás quedan momentos compartidos, aprendizajes y una pequeña parte de nuestra historia.
Nos quedamos con todo lo bueno.
Gracias por el tiempo, el trabajo y el camino recorrido juntas. Te deseamos lo mejor.
De corazón.
Entonces llegaron las llaves
Primero apareció la necesidad.
Después aparecieron las cajas, las decisiones, los pequeños imprevistos y ese periodo de adaptación en el que sabes perfectamente dónde debería estar cada cosa, pero nunca consigues encontrarla cuando la necesitas.
Los cambios pueden resultar emocionantes.
También pueden poner a prueba la energía y la paciencia de cualquiera.
La nueva ubicación supuso un reto, pero nos permitió seguir avanzando. Cambió el escenario, sí, pero no lo verdaderamente importante.
Y volvimos a ponernos delante del objetivo
Con el verano llegó también una de las citas más esperadas: nuestra sesión fotográfica.
Hubo nuevas imágenes, nuevos conjuntos y muchas ganas de mostraros una parte diferente de las chicas de Edén. También hubo focos, preparación, pequeños nervios y bastante más calor del que cualquiera consideraría razonable.
Empezaba el verano en Sevilla.
El resultado fueron fotografías llenas de personalidad, sensualidad y frescura. Imágenes pensadas para que pudierais conocer un poquito mejor a quienes forman parte de Edén, aunque sabemos que una fotografía nunca puede contarlo todo.
Quizá ahí reside parte de la gracia.
Algunas palabras se quedaron con nosotras
Entre tantos cambios, también nos habéis regalado momentos especialmente bonitos.
Mensajes después de un encuentro. Reseñas escritas con cariño. Palabras que quizá pensabais que pasarían desapercibidas, pero que consiguieron sacarnos más de una sonrisa.
Las leemos todas.
Sí, todas.
Cada reseña nos ayuda a seguir mejorando, pero también nos recuerda que detrás de cada reserva existe una experiencia, una impresión y una historia diferente. Saber que alguien ha disfrutado, se ha sentido cómodo y ha decidido dedicar unos minutos a contarlo tiene mucho más valor del que imagináis.
Gracias por escribirnos.
Y gracias, especialmente, por volver.
Mientras tanto, Telegram seguía creciendo
Sin grandes campañas. Sin prisas. Sin hacer demasiado ruido.
Nuestra pequeña comunidad de Telegram ha continuado creciendo de una forma natural. Cada vez sois más quienes os asomáis al canal para descubrir novedades, incorporaciones, fotografías y alguna que otra sorpresa.
Nos gusta pensar que se ha convertido en una pequeña ventana a Edén.
Una ventana desde la que podéis mirar sin llamar primero a la puerta.
Aunque llamar tampoco está mal.
Edén también se fue a la playa
O, al menos, esa era la intención.
Con Edén on the Beach llegaron las promociones, el calor y alguna que otra excusa para visitarnos durante el verano. Porque sabemos que en Sevilla el mar no está tan cerca, pero eso no significa que no podamos crear nuestro propio oasis.
El verano pedía algo movidito.
Y nosotras decidimos concedérselo.
También abrimos una ventana más personal
No todo fueron promociones, fotografías y novedades.
Este verano quisimos contaros un poquito más sobre nosotras y sobre la parte más personal de Edén. Volvimos a abrir esa ventana para compartir la historia de cómo conocí a Sofía.
Además, publicamos nuevas fotografías exclusivas para nuestro canal. Algunas más cuidadas, otras más espontáneas, pero todas pensadas para acercaros un poco más a quienes están detrás de Edén.
Y nosotras también disfrutamos del verano
Sí, hubo tiempo para trabajar, organizar, cambiar, recibir, despedir, fotografiar y contar historias.
Pero también encontramos algún momento para disfrutar.
Porque incluso cuando parece que todo se detiene durante el verano, detrás de Edén las cosas nunca se detienen del todo. Siempre hay algo que preparar, una idea que empieza a tomar forma o una novedad esperando el momento adecuado para salir a la luz.
Ahora el verano empieza a llegar a su fin.
O, al menos, ya ha comenzado septiembre. Para muchos, el verdadero mes de los nuevos comienzos. Una especie de segundo enero, pero sin uvas, sin campanadas y con una lista de propósitos que esta vez juramos que vamos a cumplir.
Antes de despedirnos del verano, queremos decir algo que no debería quedar escondido entre fotografías, promociones o nuevas incorporaciones.
GRACIAS.
Gracias a vosotros por elegirnos, repetir, recomendarnos, escribirnos y acompañarnos un verano más. Gracias por vuestra confianza y por este fabuloso verano.
Y gracias a todas las chicas que forman Edén.
Detrás de cada cosa que habéis visto durante estos meses están ellas: su trabajo, su implicación, su personalidad y su manera de hacer que Edén sea también un poquito suyo. Sin vosotras, nada de esto sería posible.
Así que sí: adiós, verano. Gracias por todo lo vivido.
Y hola, otoño… Tenemos cosas que contarte.
